AUTORES:JOSE ANTONIO Y JUAN BYRON
En 1829 México se encontraba en una situación deplorable: el campo en total miseria y las minas abandonadas, algunas bajo riesgo de venirse abajo v más, no había dinero para pagar vigilancias en eco- y hundirse, ade-i los caminos, por lo cual se producían muchos asaltos y todo tipo de vandlo poco había forma de invertir en el país y así aumentar sus y lo que era aún más importante, impedir cualquier intento de sión o intervención extranjera. El Ejército de Vanguardia Español, al tratar de invadir México llegó al puerto de Tampico, Tamaulipas, en julio de 1829, pero fie derrotado por Santa Anna mas no vencido, como se afirma en al gunos textos, pues se rindió-, en la que ahora se denomina Plaza la Libertad.
Dadas las condiciones de cuasi indigencia en las que se encon- libró la a iwad traba el país, era casi imposible contener este ataque.
Las versiones acerca de esta nueva «reconquista» han sido poco estudiadas: una e versión que comienza a tener relevancia señala que este ataque fue enviado por Fernando VII en un último intento-si no desesperadou sí necio hasta la saciedad- por dominar a México e imponer de nuevo el orden monárquico. Proyecto de industrialización: Banco de Avio El Banco de Avío es el antecedente de la banca de desarollo en México, una empresa bancaria abocada a préstamos para el desarrollo de la naciente e incipiente industria. Fue creado en cl año de 1830 r el entonces presidente de México Anastasio Bustamente (1780- 1853), quien buscaba la modernidad de la administración mexicana mediante la introducción de nuevas técnicas fabriles y la proyección de programas económicos para la rehablitación de esta industria. pasos economicos dado por el ministro del Interior y de Relaciones Exteriores, L Lucas Alamán (1792-1853), el Banco de Avio no sólo prestaba ca pital a empresarios interesados en la compra de maquinaria para incentivar ia industria

1824 toda vez que estas alteraciones fueran en beneficio de la na- ción mexicana. En realidad, se modificaba la Constitución para que la República-que era un triunfo de los federalistass tiempo convirtiendo en cen fuera con el tralista (conservadora). En la Constitu- dión de 1824 no venían establecidas estas atribuciones que ahora se tomaban los congresistas, alentados evidentemente por Esta ley se contraponía con otra en el mismo articulo que decía eractamente lo contrario con respecto a la forma de gobiermo, a la libertad de creencias y de prensa, y a la división de los poderes. Esta situación degeneró en confusión y arbitrariedad totales. En junio de 1835 se convocó a sesiones extraordinarias o General yel 9 septiembre del mismo año se declaró el del Con- onstituyente, con el poder para variar la forma de gobierno. El 22 de septiembre se lanz6 otra ley en la que se establecía que el Con- greso asumía todas las facultades de cada Cámara y se nulificaron todos los artículos del Acta Constitutiva de la Constitución Gene- ral, así como los reglamentos internos del Congreso. Comenzaba de nuevo a desequilibrarse el sisterma y a lo poco que se había obtenido con las reformas liberales de Gómez Fa- rías. El Estado y el país comenzaban a entrar otra vez en el caos. El 24 y 25 de septiembre de ese 1835, ante las sesiones del Congreso del siglo xx en MMe central se presentaron dos proyectos de leyes Primer proyecto de ley.

Era de corte centralista y contenía las instruc ciones para anquilosar todas las funciones del aparato de Estado en sus diferentes entidades, así como los cargos públicos de fun- cionarios y empleados subalternos de los estados. Las vacantes que existieran en ese momento, quedaban bajo el control del gobierno por medio del gobernador que correspondiere. En el momento en que se desconocieron estas legislaturas en los estados se inició lo ue se conoce como la etapa centralista de México.
Los centra- listas veían a la República como un nido de corrupción, quiebras económicas, facinerosos buscando el desorden, avaros burocrati- zados que temían perder sus pucstos, gobernantes tibios y tendenciosos o inclinados a la indefinición política, que promulgaban leyes ambiguas y de bajo impacto
CAMPA HERNANDEZ FRANSISCO JOSE-MEXICO: ST EDITORIAL-2010